Como remitentes encontramos a los siguientes: sus hermanos Manuel, Emilio y Francisco; su cuñada Benita Barcenilla (viuda de su hermano Pedro); Antonio Redondo García; y un sobrino llamado Emilio. Si bien se tratan cuestiones como adquisiciones y rendimientos de fincas, estado de salud de sus sobrinos y de su hermano Eusebio, el asunto central no es otro que el débil estado de salud de Juan Donoso Cortés.
En las que se tratan cuestiones de familia, destacando la preocupación por el estado de salud de este hermano, y asuntos de negocios del marques de Valdegamas, tales como compras de fincas y rendimientos de las mismas.
En ellas se abordan los siguientes asuntos: el mal estado de salud de Francisco, debido a las cargas que suponen su trabajo y a la responsabilidad que tiene sobre el resto de la familia; diferentes asuntos de negocios, relativos principalmente a las fincas sitas en Don Benito; la preocupación del marqués de Valdegamas sobre la publicidad y la distribución conveniente de su obra Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo; y la candidatura de miembros de la familia como diputados. Cabe mencionar como hecho destacado la confesión que hace en alguna de estas misivas, declarando su voluntad de alejarse de la actividad pública.
Mediante la que le da diversas instrucciones relativas a asuntos de negocios y cuestiones de índole familiar. Por los asuntos tratados podría deducirse que Donoso Cortés quizás sufrió un lapsus al despedirse en esta carta pensando en su hermano, el cual había fallecido cinco años antes, en lugar de dirigirse a su tío.
Redactada por el Encargado de Negocios Cayo Quiñones de León, tras el fallecimiento de Donoso Cortés el día tres de mayo de 1853, en donde se hace cargo de sus bienes, enseres, libros y documentos. Trasladando las disposiciones últimas que había dejado en un codicilo que no llego a firmar. Testigos: 2º Secretario de la Legación, Nicolas Bohorques y José de la Cruz, agregado militar de la misma, también se encuentran presentes, en París, Francisco y Eusebio Donoso Cortés y su apoderado Antonio Rafael Redondo, firmándolo el 7 de mayo de 1853. La copia esta rubricada por Manuel Rubio de Pradas, cónsul de su majestad en París.
Solicitándole una cantidad de dinero para su hermano Eusebio, contiene una nota en la que consta que Antonio Redondo se lo entregó.
Para formular el inventario y partición de los bienes de la testamentaría divididas en 12 cuentas individualizadas: cuenta corriente, Ramón Domingo, su padre, los menores, hijos de Benita Barcenilla, Francisco Donoso, Pérez Seoane, conde de Velle, La Caja de la testamentaria, Benita Barcenilla, Antonio Redondo, manda piadosa, capital social, granos de Valdegamas, acciones de varias sociedades anónimas, títulos, correspondencia con Rubio de Pradas y cuenta del Consulado en París. Contiene acta de los valores y acciones que dejo a su fallecimiento.
Contiene los antecedentes, abierto el testamento ante el Juez de Primera Instancia del distrito de las Vistillas, Juan Fiol, y presentes Francisco Donoso Cortés, Eusebio Donoso Cortés y Antonio Rafael Redondo nombrados para hacer la cuenta, división adjudicación y pago.